Saltar al contenido principal
Factivo.ai
Crear cuenta
Volver al blog

Gastos deducibles para autónomos: qué puedes desgravar (y qué no)

8 min de lecturaFactivo

Cómo distinguir un gasto deducible de uno que Hacienda rechazaría, la diferencia entre deducir en IRPF y en IVA, y los errores que más dinero cuestan.

Deducir bien es la vía más rápida y legal de pagar menos impuestos: cada gasto válido reduce tu base en IRPF y, muchas veces, también el IVA que soportas. El problema es que la frontera entre lo deducible y lo que Hacienda rechaza no siempre es intuitiva. Vamos por partes.

La regla de oro: afectación a la actividad

Un gasto es deducible cuando es necesario para tu actividad y puedes demostrarlo. En la práctica, Hacienda pide tres cosas: que el gasto esté vinculado a tu actividad económica, que esté registrado contablemente y que tengas justificante. Y ojo con el justificante: para deducir IVA hace falta siempre factura completa a tu nombre, con NIF; un ticket simple no sirve, y en IRPF es, como mínimo, discutible.

IRPF e IVA no juegan con las mismas reglas

Es el matiz que más confusiones genera. Un mismo gasto puede ser deducible en un impuesto y no en el otro:

  • En IRPF deduces el importe del gasto (sin IVA) como coste de tu actividad, reduciendo el rendimiento neto sobre el que pagas.
  • En IVA solo te desgravas la cuota soportada cuando el gasto está afectado a la actividad y dispones de factura completa.
  • Hay gastos deducibles en IRPF pero no en IVA (por ejemplo, ciertos seguros o servicios exentos), y otros donde la afectación parcial complica ambos.

Ejemplos habituales, caso por caso

  • Oficina en casa: si trabajas desde tu vivienda, puedes deducir los suministros (luz, agua, internet) en un 30 % de la proporción de metros afectados a la actividad, declarada en tu alta censal.
  • Vehículo: en IRPF solo es deducible al 100 % si está afectado exclusivamente a la actividad; en IVA, la regla general presume un 50 % de afectación, salvo casos como transportistas o agentes comerciales.
  • Software y suscripciones: herramientas de trabajo, hosting, licencias y servicios cloud son deducibles al 100 % cuando los usas para la actividad.
  • Cuota de autónomos: las cotizaciones a la Seguridad Social son gasto deducible en IRPF.
  • Comidas con clientes: deducibles dentro de límites si se pagan por medios electrónicos, están vinculadas a la actividad y conservas la factura.

Los errores que más dinero cuestan

  • Deducir con tickets en lugar de facturas completas: para el IVA no valen y en IRPF te expones a que los rechacen.
  • Mezclar gasto personal y profesional sin criterio: la comida de un sábado con amigos no pasa a ser deducible por pagarla con la tarjeta del negocio.
  • Olvidar gastos pequeños y recurrentes: suscripciones, comisiones bancarias y dominios suman cientos de euros al año.
  • No guardar el justificante de pago: una factura sin rastro bancario es mucho más débil en una comprobación.
Un gasto deducible no es un favor de Hacienda: es parte de tu margen. Cada factura perdida es dinero que pagas de más.

La clave no es saber más, es registrar mejor

Casi nadie pierde deducciones por desconocer la norma; las pierde porque el gasto se quedó en un correo sin descargar o en un ticket arrugado. Un sistema que capture cada factura en el momento en que llega — y la clasifique según tu perfil de actividad — vale más que memorizarse la ley.

Información general; consulta con tu gestor cómo se aplica a tu situación. Nuestra política editorial

Cookies, en tus términos

Elige si permites el diagnóstico y Google Analytics, o la medición publicitaria de Meta. La medición opcional relaciona visitas con registros, pruebas y pagos de suscripción. Nunca compartimos contenido de facturas ni datos fiscales con estos servicios. Rechazar no limita Factivo.

Detalles de cookies y política de privacidad